Estrés y cabreo salvaje en La Galera

Estimados y estimadas dramaturgos y dramaturgas, directores y directoras y creadores y creadoras en general del llamado teatro social:

Me aburren.
Señoras y señores, o al revés, como más gusten. De la rica y variada oferta teatral de mi ciudad, consistente en dos obras, elegí la suya. Quería distraerme. Me apetecía una comedia y ustedes ofrecían tres, tres comedias salvajes. En la hora y media en que las reparten, miré el reloj tres o cuatro veces. Y un par de ellas, para comprobar si se me había parado.

Para ustedes, que dicen tener esa llamada conciencia social, un mendigo exlegionario con media cara quemada y que solo quiere que le lean libros puede tener hasta cierta poesía. A mí, sinceramente, tal y como lo muestran en escena, me la suda. Y me la sudan igualmente las putas, las divorciadas desquiciadas, los parados y los informáticos en gayumbos de voz tan evocadora que da náuseas. Y tampoco sé qué clase de cuentas infantilonas pendientes tienen con la policía para garabatearles como caricatos chillones y lloriqueantes. Veo que los pobres actores hacen lo que pueden defendiendo lo indefendible con mayor o menor grado de un histrionismo. Veo que hacen lo que pueden para intentar hacer gracia hablando de porros o de lo solos que están en un registro plano sembrado de chascarrillos y bromas fáciles. Quizá sea la brecha generacional pero me temo que es algo peor.

Asisto a un espectáculo en el que más que entretenimiento, lo que tengo es la sensación de que me la están metiendo doblada. Que he pagado por que me digan lo mal que está el mundo y que me lo pinten con un material de hace veinte o treinta años del que resulta un emplasto que apesta. No me creo los diálogos. Ni los gags. Ni las situaciones que intentan en vano actualizarse con alusiones al 15 M. Me provocan la misma sensación que cuando veo a un adulto intentando hablar el lenguaje de los jóvenes: vergüenza ajena.
Si tanto les preocupa el hambre en el mundo, las deportaciones o los niveles de paro, métanse a cualquiera de las cien mil ONGs que generan gincanas espontáneas en las vías comerciales. Pero la labor de entretener se la dejan a otros. A otros que no provoquen un aburrimiento mortal.

Eso sí que sería, de verdad, una buena obra.

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Acerca de Doxa Grey
Intrusismo freelance.

2 Responses to Estrés y cabreo salvaje en La Galera

  1. Paula says:

    qué obra era, linda rosalía??? me temo que hace poco vi una con los MISMOS personajes. quizá sea la misma…o más de lo mismo.

  2. Eres muy incisiva y tienes cierta razón…pero creo que la obra no está tan mal como la pintas…en cualquier caso AMO tu sinceridad sin límites que tiene más de Angélica Lidell que de Buero Vallejo…y eso ME ENCANTA….quién estará detrás de esas palabras me pregunto?

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