Programe aquí su festival de jazz

De los responsables de Derroche a troche y moche te engalanan una noche y No lo llames quiosco de bebidas, llámalo punto de encuentro cultural, presentamos ahora esta práctica guía que le ayudará a cubrir de esa necesaria pátina de caspilla que autentifica toda cuchipanda, sarao o evento que se proponga. Como en los buenos tiempos de la mocedad. Apunte bien.

Publicidad la justa. Se enteran quienes deben enterarse. Vienen aunque no se hayan enterado. Es un público fiel, incondicional y venido de todas partes. De todas partes del barrio. Ellos sí saben dónde encontrar las entradas y cuando quieran llegar los forasteros ya no quedará ninguna.

¿Y estos quiénes son? Pues unos. A la hora de programar, debe quedar claro que ahí todos son iguales. No van a tener más presentaciones, mejor trato o mayor difusión de su visita a la ciudad que la Orquesta Paraíso o Carina Fernández “El Gritillo”. Si luego a esa gente del jazz les siguen cuatro gatos.

Escuchar no es gratis. La elección del lugar es fundamental. Es probable que su ciudad tenga la suerte de contar con una maravillosa variedad de atrios, patios y terrazas en lugares históricos llenos de encanto y que conservan el frescor tanto de día como de noche.
Olvídese. Corre dos riesgos. Uno es que a los de las terrazas colindantes se les amargue la Pepsi-Cola con tanta trompeta. Otro es que les guste. Y no han pagado. La música se paga.
-Si no hay humo, que les salga de la cabeza. Inclínese por un espacio que ya cuente con un equipo de sonido. Así se ahorrará de paso los gastos de transporte. Y sobre todo, importante, que no cuente con aire acondicionado ni ventilación de ningún tipo. Como en los viejos tiempos. Además, así dará pie a que las espectadoras improvisen algún que otro solo al golpearse el pecho con los abanicos de fantasía, ya en allegretto, ya en maestoso.

Mira, una célula. Los visuales que vienen por defecto en los focos están para usarlos. Dele ahí. Corre una leyenda acerca de un sistema de luces que coincidió un día con el ritmo de la música. Siga probando, puede pasar.

A beber y a bailar, fuera, frescos. Aquí vienen a escuchar, como en el teatro. Punto*. Para eso han pagado. Pasarán menos calor, disfrutarán del ritmo y el frescor aromático del movimiento de abanicos y no se perderán detalle. Esto es algo serio, ceremonioso, es MÚSICA, es ARTE. Después del concierto, los espectadores podrán disfrutar de una maravillosa invitación a salir fuera del recinto y perderse por las calles del centro histórico, donde les deleitarán con la buena música de las terrazas y chiringuitos. Y todos a casa bien cenados y contentos. Esto sí es cultura. Es lo que más echan de menos los que salen del país, aprovéchelo.

*Mucho cuidado con los grupos que piden al público que se levante, que baile y que se divierta. Mucho cuidado.

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Acerca de Doxa Grey
Intrusismo freelance.

One Response to Programe aquí su festival de jazz

  1. Tienes una forma de escribir muy buena, rara y distinta a la mía, así que tendré que leerte más a menudo a ver si se me pega algo y dejo los clichés y los tópicos que suelo emplear a un lado de una vez por todas:)

    ¡Saludos y a seguir así!

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