Fai un sol de carallo (y la maleta sin hacer)


Tras una escapada de menos de setenta y dos horas a Oporto (benditas noches a veinte grados), vuelvo a marcharme.

Durante estos días de canícula en Madrid, me ha dado tiempo a conocer muchos funcionarios, a hacer muchos transbordos de tren y a cagarme en la puta madre que parió a las obras en verano y a la burocracia internacional. Mientras cruzo los dedos y espero que todo el papeleo vaya bien (porque falta otro viaje, el grande, el que me trae de cabeza) preparo una maleta de cabina tamaño avión de Playmobil para pasar dos semanas en tierra consorte.

Digo tierra consorte porque yo no soy de allí. Aunque se me pegue el acento a los dos días, aún me hacen gracia las gaviotas, el albariño me pega demasiado a la cabeza y mejor no hablamos de lo que me pasa con el licor café.

Nunca apuesto por nada ni por nadie pero lloré como una imbécil cuando en Galicia llovió ceniza. Cuando vi caerse casi ante mí un árbol envuelto en llamas y supe que aquel paraíso de andar por casa no iba a volver a ser el mismo.

Pronto me mudo a un maremágnum de rascacielos, cemento y cristal, pero de momento, al menos estas dos semanas, nadie va a quitarme el aire húmedo de los veranos de mi infancia. Nadie va a quitarme el triunfo de nadar a mariposa en las playas reservadas a valientes, ni las vistas, ni el viento, ni la lluvia de la que sólo me quejo en Madrid.

Santiago. Vigo. Cambados. A Coruña y el Viñetas con saraos y amigos varios.

Ah, y la acampada.

Porque me voy de acampada sin tienda ni saco pero con muchas ganas de ver a Tito & Tarantula, Mad Sin, Calle 13 (sí, me han leído bien), y no pongo que voy a ver a Las Grecas o a Cañita Brava porque todavía no me creo que hayan reunido ese cartel.

Qué quieren que les diga. A los grupos de modernos es mucho más fácil reunirles. Esto, como alguna que otra playa del Atlántico, es para valientes. Brincadeira here we go.

Con suerte todo se habrá arreglado cuando aterrice maltrecha en Madrid, pero entre medias quedan unos días de remojarse los pies. Aunque luego pida que me los amputen a la altura del tobillo. Benditas aguas de valientes.

Hasta la vuelta.

Anuncios

Acerca de Doxa Grey
Intrusismo freelance.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: