Ni Hao Laoshi! Primera semana de clases

Ya me he abierto una cuenta en el banco, he aprendido a poner la lavadora, me he encontrado con los primeros problemas (cajeros que dicen que tu tarjeta VISA no sirve, lavabo atascado, esas cosas) y me he bebido unas cuantas cervezas. Se puede decir que esto empieza a ser mi casa.

Vistas desde mis aposentos.

También he empezado a trabajar. Ya me había cortado el pelo, sólo me faltaba eso para ser una persona de bien.

La biblioteca.

Ya dije que imparto dos asignaturas a dos grupos de unos treinta alumnos. Por cierto, intenten adivinar el porcentaje por sexos. Efectivamente: aplastante mayoría de chicas sobre un exiguo grupo de cuatro varones por clase. Hay cosas que no cambian.

7:55 a.m. Casual look universitario camino a clase.

Español Moderno es, a grandes rasgos, una asignatura de comentario de texto intensivo. Diferentes textos con apartados de vocabulario, gramática y ejercicios variados.

Conocimientos básicos sobre Países Hispanohablantes, o “de Mahoma a la independencia de México con Garcilaso de por medio” es un intento de meter absolutamente todo lo que uno se pueda imaginar sobre España y los países hispanohablantes en un libro tan atractivo como uno de esos trabajos que nos mandaban en la universidad.
Bien. Ven el problema, ¿verdad?

Ambos libros son un auténtico coñazo. Los textos del primero superan la edad de mis alumnos y la mía con creces. Los temas van desde una leyenda traducida de Irving (ya me dirán qué tiene de español ese venerable guiri) a un extracto de una enciclopedia infantil de los setenta sobre la llegada del hombre a la Luna, pasando por un comentario de texto (ni siquiera un fragmento del poema) del inefable Martín Fierro.

El segundo libro, simplemente, es infumable. No tiene ni una sola foto. Puro minimalismo educativo. Negro sobre blanco. Nombres, cifras, estadísticas. Intento poner un powerpoint pero el proyector me dice que me peine. Me río nerviosa. Termino dibujando un mapa de España en la pizarra (por supuesto me acuerdo PERFECTAMENTE de los ríos, EJEM), y les busco en el Internet no censurado imágenes del teatro romano de Mérida.

Y es que  nadie me ha dicho antes de empezar qué es exactamente lo que han estudiado mis alumnos estos dos años previos. Empiezo por lo más fácil: gramática intensiva. Del complemento de régimen a las relativas sin antecedente. No estoy segura siquiera de si me entienden. Les pregunto constantemente. Aparte de miradas de admiración, no les arranco apenas unas palabras. Y después, el último día de clase de la semana, un pequeño grupo se acerca a hablar conmigo. Parecen un poco nerviosos. Me cuentan que han estudiado gramática, que les gustaría ver más cosas. Que quieren participar. Que quieren (aquí casi me pongo a llorar de alegría) saber los contenidos de las próximas clases para prepararlos.Ya me empieza a no sorprender que al verbo 预习: yù xí,  “preparar una lección por anticipado” no le haya encontrado equivalente en español.

Les pregunto si tienen alguna otra asignatura de conversación. Es fácil adivinar su respuesta.

Estos chicos, que se han presentado a un examen oficial de español que todos (salvo quince espectaculares aprobados) tendrán que volver a hacer este final de curso, no tienen más que una asignatura de conversación en toda su formación académica. Y en ese examen oficial, tan importante para ellos que no soy capaz de imaginarlo, tienen que hablar cinco minutos sobre un tema que les dan. El tema del útimo examen fue “por qué hay estudiantes españoles interesados en estudiar chino”. Y ni siquiera conocen estudiantes españoles.

No conocen nada o casi nada de España. Les han machacado con gramática desde que empezaron a estudiar pero no saben quién es Lorca. Habrán tenido, como mucho, dos profesores extranjeros en su vida. Están en un curso de traducción avanzada pero no podrían decir qué clases de problemas políticos ha habido en Chile o Argentina. No saben quién es Borges, quién es Roberto Bolaño, no sé si les sonará Almodóvar pero, desde luego, sé que nunca han olido siquiera el licor café.

Eso es lo que me toca a mí. Y qué quieren que les diga, es un reto. Un reto que empieza el lunes y no sé si va a terminar. Pero ahí estoy.

Amigos músicos, escritores, fotógrafos, editores, productores de bebidas espirituosas: en unos meses, a lo mejor les llegan unos pedidos descomunales desde el otro lado del mundo. Háganse los sorprendidos.

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Acerca de Doxa Grey
Intrusismo freelance.

One Response to Ni Hao Laoshi! Primera semana de clases

  1. Bolatartar says:

    You go girl!

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