Razones para sonreír al sotacómitre o por qué decidí estudiar chino

Les voy a contar una cosa.

Yo me metí en esto de pura coña.

Verán, yo era más de japonés, como todo el mundo. Me gustaba el manga, lo kawaii sin pasarse, el anime, el sushi y hasta el cosplay. Sabía lo que quería decir arigato, moshi-moshi, itadakimasu e itaiii  y lo repetía con una voz susurrante tomada de mis series preferidas. Me gustaban Murasaki Shikibu y Ryu Murakami y una vez probé a hacer un haiku que me salió espantoso, como cualquier haiku que no hace un japonés (¿han visto alguna vez a un coreano hacer un soneto? Pues eso). Cine, moda, maneras. Muñequitos para la estantería.

Pero en segundo de carrera me metí a estudiar chino. Así porque sí. Aún no sé por qué lo hice. Si mi cineasta preferido de entonces rodaba en cantonés. Era japonófila aunque fuera porque habían sabido venderse mejor, y que me gustara más un qipao que un kimono era pura culpa de In the mood for love. Aquello de que el mandarín era el idioma del futuro, sinceramente, me la soplaba, como me la ha soplado absolutamente todo lo que me decían que daba dinero. Estudié Filología, por Dios.

Gracias precisamemte a lo que estudié no he desistido. No es una lengua fácil. No es tan difícil como te dice que es toda esa gente que llama simbolitos a los caracteres o te dice que el hijo de fulanita fue y no le gustó y tal. Simplemente es otra lengua que tiene su propio sistema de escritura, una fonética que difiere de la nuestra como difieren la del francés, la del vietnamita o la del suajili y una gramática que va pareja con una mentalidad que, por supuesto, también es distinta de la nuestra.

Y a veces, como en la gramática española, preguntas ¿por qué? y la respuesta suele ser “porque sí”. Y a veces solamente con cosas claras de tu propia gramática puedes intentar comprender la suya. Por cierto, un saludo a los que editan ciertos libros para el aprendizaje del chino, que lo están haciendo de puta madre para que la gente lo deje el primer año. Por las explicaciones y por los dibujos.

Quiero conocer al ilustrador de esto. Para pegarle dos hostias.

Después de un año de estudiar chino me fui a Pekín un septiembre. Pasé cinco semanas allí. Prometí que volvería, aunque sólo pudiera un mes y poco.

Lo cumplí un año después. Lloré tanto cuando el taxi me llevaba al aeropuerto que el amigo que me acompañaba, con un español pedestre, consiguió decirme “te dejas en China medio corazón”. Hace dos años de aquella última vez en Pekín.

Nunca lo he dejado.  Tanto en España como en China he tenido profesores incompetentes, libros malos, ambiente de clase de macramé más que de idiomas. Y nunca he tirado la toalla. O al menos, no la he tirado tan lejos como para no volver a por ella. También, por el camino, he conocido a verdaderos amigos. A gente que sí me ha iluminado un poco entre textos anticuados, libros horrorosos y explicaciones caóticas.

Llevo unos años en esto para poder decir que vale, que no puedo explicar aún en mandarín cómo se me dan las vacaciones, pero me gusta intentarlo. Y escribir. Y  leer. Me gusta su método para formar palabras, su forma de expresar un pensamiento sin descubrirlo del todo. Me gusta adivinar qué radicales tiene un caracter, y por qué, y con qué otros los comparte. Me gustan los poemas. Me gustan los putos carteles del metro. Cada vez  más, me gusta escuchar, e intentar entender, y bromear. Escribir como si dibujara aunque no tenga paciencia para la caligrafía ni la tendré nunca.

A veces me hago la pedante y digo que es que el chino era lengua de cultura en la corte japonesa del periodo Heian, el equivalente a un Versailles nipón, y me pongo a divagar sobre que soy una dibujante frustrada, o que si las metáforas, o que si los sentidos y los signos. Son gilipolleces.

Estudio esto porque sí.

No se me ocurre ninguna razón mejor.

Mañana vuelvo a las clases.

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Acerca de Doxa Grey
Intrusismo freelance.

3 Responses to Razones para sonreír al sotacómitre o por qué decidí estudiar chino

  1. danielenminiscula says:

    leo esto y en parte me siento hasta un poco culpable, aun falto de culpa

  2. Soy Ficción says:

    Pues puedo decir exactamente lo mismo. Estudio chino porque sí 🙂

  3. Ricardo says:

    ¿Y a qué viene lo del sotacómitre? ¿A que estudiar chinesco es como estar condenado a galeras, en donde es mejor estar a buenas con el que maneja el látigo?

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