Entonces me quedé sin nada que decir

Lago 洱海, Yunnan. Enero de 2014.

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Entonces me di cuenta de que no había salido de Shanghai en cinco meses, que era la primera vez que hablaba  en chino tanto tiempo seguido y que llevaba mucho tiempo sin ver tan azul el cielo. Mi amiga shanghainesa y yo nos habíamos ido casi dos semanas a hacer el mochilero aficionado a un par de ciudades con encanto de Yunnan, y sólo usábamos el español cuando me apetecía enseñarle palabrotas.

Pensé, allí plantada delante del lago, que me aburriría vivir en Dali, entre sombreros de imitación a la minoría Bai, cantantes callejeros de pop sentido y chicloso y tiendas de recuerdos clónicos en cada esquina, pero que había buen café y ese aire de no tener prisa de mis ciudades gallegas favoritas, el sol se ponía más tarde y además, qué coño, aquello era bonito; y mientras, todos sacábamos fotos y ellas se sacaban fotos a sí mismas con el paisaje de fondo y fotos y más fotos y entonces me alejé del grupo de nuevos amigos que habíamos conocido la noche anterior, me tumbé sobre el embarcadero y dejé que me bañara el sol, aspiré el olor de la madera y eché de menos porque siempre está bien echar de menos aunque sepas que no es cierto, y me levanté después de no sé cuánto tiempo manchada de polvo, un nudo en la garganta y con las mejillas quemadas del sol. Y Sol, mi amiga Sol, o 阿怪 como le gusta que le digan, aún estaba allí, también alejada del grupo, con los cascos puestos y la mirada lejana, y después, ya de vuelta, no hablamos una palabra en todo el camino. Para qué.

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Dosmilcatorce

Al 2014 le pido un trabajo de verdad, un piso en el centro y unas cortinas bonitas.

Le pido conservar a mis amigos, que no sustituyan mis bares favoritos por restaurantes de estilo industrial y un festival de música en Japón o en Corea. Le pido aprobar con nota el HSK 5 y ese título de inglés que siempre dejo para pasado mañana. Le pido que no se separen mis grupos preferidos, que no se muera ninguna figura más de la juventud musical de mi padre, que mis amigas chinas se dejen de mandangas con eso de encontrar novio o marido, que Arcade Fire pasen por Asia, una cámara de fotos nueva y un par de vestidos y sombreros de otras épocas. Le pido aprender el dialecto local, más libros y cómics, seguir teniendo a Beijing como a un colega al que visitar siempre y que a mis alumnos les quede claro que España no es sólo toros, flamenco y paella. Le pido seguir con el KanKan Filmforum y con los proyectos para Inkside. Al 2014 le pido viajar muchas veces y sólo unas pocas sola. Al 2014 le pido estar viva, estar bien y poder dejar de pedirles dinero a mis padres. Le pido más ganas de retomar el piano, una cuerda floja, cumplir mis sueños y una primavera temprana.

Al 2014 le pido Shanghai.

Ya veremos. Feliz año nuevo.

Mitad humo mitad neones

Ese sol rojo que arde tras la capa de humedad y polvo.

El agua envenada, los escombros, las luces tras la lluvia. Las gaviotas (o algo parecido, no sé) buscando peces, aquí al lado.

Los puestos de 年糕 , de 凉皮, de cualquier cosa a cualquier hora, el olor del tofu frito, la fruta en las esquinas; los andamios de bambú y las toallas puestas a secar en medio de la calle; chicas encaramadas a sandalias gigantescas, bolsos fluorescentes, tres o cuatro en una moto y aquí nunca pasa nada.

Luces azules a través del cristal, décimo piso, las cervezas de más de medio litro, esto es agua, me despierto y es mañana.  Vasos de muñecas, sudor, risas, vidrios rotos, fundas divertidas de smartphone, un día te llamé llorando, y hace calor, mucho calor aquí, transpiran las paredes y a veces hablo sola de cómo puede ser que ya se me haya olvidado el invierno.

Esto está entre nieblas pero sigue ahí.

Interchange line 4, 9, 2

Cuando se nos hacía tarde para desayunar
y da igual ya nos levantaremos
si eso
mañana o pasado
pero después a tu puta casa
que sólo tengo dos pares de sábanas
[las once de la noche y sin pijama,

saliendo por la puerta y

mañana

es siempre dentro de dos o tres días]
y hace frío aquí en Shanghai pero no tanto
como en Carnaval
[es]
ese momento
en que piensas
a dónde nos conduce todo esto

Y pensar que es tan difícil

encontrar con quien sentarse

a dibujar en la misma servilleta

[Buenos días]
[Ya es la una]

Y ya sé distinguir cuándo estás triste

por la forma en que escribes los acentos

[no sé decir si es bueno o malo]

pero es

es

y no me vas a creer

pero

cuando bajé del avión

casi me extrañó no verte.

Piel tirante

poupé

Praga, junio 2011.

Se ha olvidado por completo que el primer símbolo del teatro es la máscara. La máscara es invariable, única e insistente. Es inmodificable, ineludible, destino. Cada hombre lleva su máscara, que para los antiguos significaba su culpa.

Ivan Goll, El supradrama  (1919)

Antes de que se enciendan las luces en los bares

Ahora escúchame bien. Escúchame bien ahora porque estamos empezando a llegar al punto en que me importa una mierda lo que me estás contando sobre cine coreano y lo único que tengo seguro en mi vida ahora mismo es que dentro de muy poco tú y yo vamos a estar comiéndonos las bocas.

No eres la persona de mi vida o lo que coño sea eso porque por suerte o por desgracia ya no nos creemos esos cuentos chinos. Y nos importa bien poco.

Pero ahora escúchame bien. Quiero que te imagines que te acaban de decir que mañana tú, yo y este maldito mundo nos vamos a ir todos a tomar por culo y este es el penúltimo gin tonic que te vas a tomar en tu vida.

Así que en cuanto nos bebamos esto nos vamos a ir donde te dé la gana, a tu casa o a la mía y nos vamos a beber la última tú y yo. Y no voy a dejarte que me hagas el amor con esa sonrisa condescendiente de promesa de más veces porque no sabemos si va a haber una próxima vez y lo más probable, por experiencia, por rutina y por inercia, es que no la haya ni la vaya a haber jamás.

Quiero que me folles. Que me folles de verdad. Con sangre. Fuerte. Y me importa ahora mismo tres cojones lo que opinas de ese director de cine coreano porque para eso tendría que conocerte más allá de los dos nombres y de las tres copas. Por eso y porque estoy harta de hablar de cine coreano. Harta de literatura y de excusas y de máscaras y que nadie sea capaz de decir lo que de verdad piensa o lo que de verdad importa en este momento. Así que hazme un favor. Escúchame. Escúchate. Y déjame sentir por unas horas que estoy viva.

De Instrucciones para sonreír en una fiesta.

Distinciones básicas en los usos del lenguaje

Dado que en la lengua española la forma en masculino incluye al femenino en su uso plural, que las palabras, que se sepa, carecen de sexo visible y que, a la hora de emitir un enunciado, además de otros factores, es fundamental la llamada economía del lenguaje para facilitar la comprensión del mismo, cabría por tanto establecer dos posibles desviaciones de dicho uso del masculino plural como inclusivo de masculino y femenino:

  • Uso literario: varones e mulleres, moros y moras (Mio Cid )

Comentario adicional: razones métricas, valor estilístico y enfático.

  • Uso idiota*: compañeros y compañeras, alumnos y alumnas.

Ejercicio para el lector: explique y justifique, empleando criterios como el  gasto de saliva, tiempo de discurso, posibilidades de confusión del personal, probabilidades de ser apaleado por una hembrista recalcitrante y nivel de desconocimiento de la lengua que se farfulla, las razones para las que un político actual prefiera el segundo uso.

 

*Puede llegar a darse, en contextos más coloquiales, un uso muy idiota que corre el riesgo de pasar de lo jocoso y anecdótico al empleo real como subtipo del anterior. Ej. jóvenes y jóvenas, estudiantes y estudiantas...

 

Tal como éramos, Hostal Proust ediciones (volumen en preparación).