Guía de (cierra)bares en Shanghai

No solamente es poner la primera lavadora. O encontrar buenos amigos. O adaptarse al trabajo y al estilo de vida. O dar con un parque para leer a gusto una tarde de otoño. Una de las cosas que más en casa te hacen sentir es un buen bar. Un bar en el que pasarte media noche de cháchara descascarillando cacahuetes. Un bar en el que echarte al coleto una buena ginebra mientras oteas al (bello) personal. Un garito en el que dejarte las rodillas bailando hasta las mil. Es difícil, pero poco a poco se van encontrando.

Le comenté a Oriol, mente pensante detrás de la magnífica Chinalati, que me gustaría hacer una guía de los mejores bares en esta ciudad que tiene complejo de pija, de puta y de superficial, comparada con la “underground y auténtica” Beijing. Me dijo que vale, pobrecito.

Así que aquí estoy. Iré publicando mis hallazgos en cuanto a baretos documentándolos con batallitas, fotografías y demás, para demostrar que en Shanghai, aparte de beber vino con el meñique levantado, también sabemos emborracharnos con estilo.

Aquí va la primera de muchas. He añadido en la parte de Colaboraciones un botón con el nombre de la sección donde se podrán ir siguiendo.

Estén atentos.

De cómo un paquete de chicles cuesta lo que un menú del día o Guía para no arruinarse en China (I)

Pero en China todo es superbarato, ¿no?

Una vecina.

Pues no. Ya lo empiezan a decir por ahí y yo lo repito: China no es ninguna baratija. Y Shanghai menos. Y, como todo, depende. Depende del estilo de vida que lleves, de cuánto estés dispuesto a regatear, del mandarín que hables, del dialecto que chapurrees y, sobre todo, de tu pinta de chino.

Antes de seguir con este post, y entre fluctuaciones euro/yuan, fijaremos la medida estándar y aproximada de 1,20 €= diez yuanes.

Veamos ahora algunos contrastes entre lo que es caro y lo que es barato en China.

1. Beber es caro.

Teniendo en cuenta que en los restaurantes nadie te pregunta qué van a beber los señores, que por lo que tengo entendido la medicina china desaconseja beber agua fría durante las comidas (no sé si dice algo de la Coca-Cola que se pimplan los estudiantes) y que el concepto de bar aquí no existe, beber otra cosa que la cerveza local resulta tan caro como en España, o más.

Sobre todo porque el concepto “vamos a bebernos unos vinos/unas cañas en este bar cutre” tampoco existe. No hay bares cutres. Hay restaurantes cutres y baratos a los que además te puedes llevar la bebida de casa pero de eso ya hablaremos. En cuanto al bebercio laowai, cerveza de grifo y botellines de marcas (también hablaremos de las cervezas) que no dejan de ser de importación en su inmensa mayoría y que en los bares fluctúan entre los treinta y los cuarenta yuanes.

Beber vino es aquí una pijada sólo posible en seudobodegas ídem (a partir de 30/40 yuanes el vaso y la botella no lo digo que me da la risa) y todos los combinados baratos (entre diez y cuarenta yuanes) contienen un ingrediente secreto común desvelado a la mañana siguiente: matarratas.

Es decir, podéis beber como Asiasmus o beber como personas de bien en coctelerías de calidad y bares fancy. Y eso cuesta dinero, amigos. Welcome to China.

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Aferrada a mi Emerson en el Constellation, una de las mejores coctelerías de Shanghai. 70 yuanes.

Algunas soluciones para seguir haciendo el laowai:

  • Moderar las salidas nocturnas. Aunque eso decimos todos hasta que recordamos lo baratos que son los taxis.
  • Para caprichitos esnobs de diario, algunos preciosos ultramarinos situados en puntos estratégicos de los barrios extranjeros que te permiten comprar la cerveza de importación a unos 15/20 yuanes (es decir, mitad de precio) y bebértela en las mesitas de fuera mientras lees al sol. Hasta puedes comprar cacahuetes y todo.
  • El combinado Family Mart (el 7/11 chino, para que nos entendamos) + Tsingtao a tres yuanes + buen tiempo + beber por la calle (sí, me han leído bien: beber por la calle. No me han dicho nada jamás. Ni a mí ni a nadie. Tampoco se me desmadren, eso sí).
  • Las benditas Happy Hour (descuentos de hasta mitad de precio en horario afterwork expat) y promociones por días (sí, amigos, esto parece un Erasmus continuo, con Lady’s Night, Pizza Tuesday y Margarita Monday).
  • Las inauguraciones de exposiciones, conferencias y demás eventos de cultureo. Porque lo del vino gratis es universal. Y el gorroneo también.

Nada más por el momento. Aviso a los amantes del vino con economía ajustada, vayan acostumbrando su paladar a los caldos chilenos. Les puedo decir que están buenos y son los más asequibles. De los otros ya les contaré cuando sea rica y pueda pedir en los bares botellas de champán francés decoradas con bengalas. Mientras, bueno, la Tsingtao se deja beber…

Próxima entrega: el transporte.