Los nómadas queremos que la ciudad vea tus cortos

Annelise Charek, artista total, cofundadora del (D.E.P., snifff) multiespacio Basement 6, y servidora, hartas ambas de burocracia, vecinos enfadados y subidas de alquiler, comenzamos hace un mes un pequeño proyecto llamado Nomadic Film Experience que consiste básicamente en proyecciones de cortometrajes de animación en las calles de Shanghái. ¿Qué calles? cada mes, una esquina distinta. ¿Por qué? Pues porque si las señoras bailan temazos en la calle todas juntas, si los vecinos plantan un KTV portátil en el parque y los viejecillos juegan al mahjiang en las esquinas, nosotras también podemos hacer uso de esos preciosos espacios que la ciudad nos ofrece y que están ahí muertos de risa. Y a diferencia de una mesa en el Bar Rouge, esto es gratis.

Mostramos trabajos de hoy y de siempre, antiguos y nuevos, y es por los nuevos por lo que escribo esto, porque no nos gusta bajar cosas de Internet sin permiso que eso está muy muy mal y para todo hay que preguntar antes: Hola, gente que hace cortos de animación, de stop-motion o con marionetas. ¿Os gustaría que os vieran en Shanghái?¿Os subís al carro con nosotras? ¡Escribidnos a nomadicfilmexperience@yahoo.com!

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Gracias, majos. Que sois unos majos.

Reconstruyendo

Paulina me espera al pie del templo Jing’an con ojeras de meses y una sonrisa borrosa. Viene de Corea, concretamente del festival de cine de Busan, donde entre otras muchas cosas se ha tomado un café con Kim Ki Duk, la muy cabrona.

Antes de empezar a darme envidia y a desglosarme malas noticias, delante de una Tsingtao y una tapa hongkonesa, mientras unas señoras con pinta de darle al mahjiang todas las tardes nos atufan de humo y cloqueos, me pregunta que qué tal todo.

Bien, creo, le digo. Ahora vivo a quince minutos de aquí. Trabajo como una china mientras no me cancelen las clases. Miro mi cuenta de banco con miedo pero se me pasa cuando camino por estas calles. Estuve haciendo proyecciones para una institución pero mejor te lo cuento otro día. Empecé a colaborar con un espacio que se ha visto obligado a cerrar pero comenzamos un nuevo proyecto de cine ambulante en un carromato.

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Cuando tengo tiempo y hace bueno me subo por las paredes o camino por una cuerda floja.

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Ah, y no sé muy bien cómo ha pasado pero voy a hacer mi primera instalación el mes que viene. Ya veremos qué pasa.

Te veo bien, me dice ella. Cambiada. Será el pelo.

Ella derrama, como una riada, todo lo que ha pasado con KanKan y con ella desde que nos despedimos este mayo después de una celebración de cumpleaños en que me sorprendió con mi primer pastel en mucho, mucho tiempo. Llora. Abrazo su cuerpo menudo y lacerado de malas nuevas mordiéndome la garganta para no llorar también. Pero a Paulina no se le ha acabado la pólvora que brilla en sus ojos cuando habla. Paulina es capaz de encontrar en el infierno cinco inversores y cien productores y convencerles. Paulina me dice que cuenta conmigo. Que el festival de cortometrajes en el que llevábamos trabajando un año y del que se había derrumbado (o más bien nos habían demolido) una mitad puede seguir ocurriendo, si no en octubre en enero. Y yo le digo que mira, que a mí me viene mejor.

Nos esperan dos semanas de reuniones, planes, cafés, igual pocas horas de sueño y unas cuantas tiradas de pelos. Pero también serán días de dos amigas paseando por una ciudad que amamos y hacemos nuestra, y que verá, bien pronto, lo que somos capaces de construir partiendo de unas ruinas.

Haciendo radio

Entre las muchas cosas que hice este verano, una fue ir con Pedro Toro a SER Henares para hablar sobre cosas chinas. Sólo teníamos veinte minutos así que nos liamos bastante y escupimos muchos nombres por minuto, pero creo que más o menos se nos entiende.

Yo no los he escuchado porque mi voz grabada me pone nerviosa, pero podéis descargar aquí los podcasts:

Rock en China*:

Donde nos pisamos hablando de bandas (expats y locales) que intentan hacerse un hueco, del sello Genjing Records y de la aún escasa escena independiente china.

http://www.ivoox.com/dtup-el-rock-chino-ese-gran-desconocido_md_2257657_1.mp3″ Ir a descargar

Cine en China: 

Donde desisto de convencer a Pedro Toro de lo guay que es Wong Kar-wai y mencionamos un par de títulos curiosones.

http://www.ivoox.com/dtup-cine-china_md_2334141_1.mp3″ Ir a descargar

 

¡Disfruten!

* Confieso que me colé (nerviosa, el directo, mi voz tiembla, cacareo, digo cosas sin sentido, babeo el micro, podría haber sido peor). Dear Eloise (亲爱的艾洛伊丝), el grupo pekinés del que hablo, sí que hacen conciertos… aunque no he tenido la oportunidad de verlos nunca. Y rabia que me da.

La muñeca cabrona

“La niña japonesa aprende pronto a dominarse. Se le hace comprender que el respeto filial y la cortesía no consienten que manifieste delante de sus padres o de los extraños la menor emoción susceptible de desagradarlos o de entristecerlos”.

André Bellessort, Voyage au Japon (1901)

 

Vuelvo a mis neogeishas vengadoras, a mis asesinas, a esas muñecas de hierática e impasible porcelana que, un siglo después, ya no usan las espadas de sus ancestros para desgarrarse sus entrañas sino para hendir las de ellos, las de todos aquellos que se atrevan a ofenderlas.

A mí me caen muy bien. Espero que a ustedes también, porque pronto tendrán (creo, espero, suspiro, barrunto) noticias de ellas.

De desazón y pudores

 

“De Shame no importan las mujeres que se tira Brandon en ese descenso a los infiernos tan aséptico como un preparado macrobiótico. No nos asombra que consuma  pornografía, sino que nos fijamos en lo poco que disfruta con ello. Brandon paga por un placer que no es capaz de alcanzar y cubre casi con resignación los gastos de una decadencia inofensiva.” (lee el resto de la reseña en El Tornillo de Klaus)

Actos inexplicables (de postpunk y de post-trash)

Si alguien me llega a decir, cuando me pasaba el día bailando los casetes de mi padre sin haber visto en mi vida una coctelera, que algún día pagaría por ver redivivos aquellos temas de mi infancia más loca de lamé y sombra negra, no me lo hubiera creído. Ahora mato por un buen Tom Collins, quién me ha visto y quién me ve, pero sigo prefiriendo a la punki oscura antes que a la bajita del pelo naranja aunque parece que las dos han hecho un pacto con el diablo.

Cuando yo escuchaba aquello de quiero ser santa no había probado jamás el whisky con soda y eso de quiero ser tu perro me sonaba a juego. Hoy me sigue sonando a juego, pero a juego cómplice de dos personas metidas en una habitación que fuman y follan y beben y se meten juntos y el uno con el otro y se creen los más poderosos de un mundo que ahí fuera se desmorona y que se los llevará imparable por delante como cuando se derrumba una pared de glaciar. Ana Curra sobrevivió, aunque no indemne, a todo aquello. No canta como si hubiera vuelto a tener veinte años. Canta como si le devolviera a alguien esos veinte años truncados en el asfalto. Lo lúdico se matiza de nostalgia, especialmente al final con ese réquiem al teclado con que emociona a una sala a rebosar. Eso sí, a pesar de los años que han pasado, sigue manteniendo una figura a la altura de su espíritu: y son prodigiosos ambos. Y la primera va envuelta en un body de rejilla que quita el hipo, oigan. 

impresionada me tiene. Qué cuerpo.

Tampoco me imaginé  nunca que haría cola para desguazar en masa una película de ciencia ficción muy chunga. Ni que me reiría tanto con hora y pico de piedras. Eso sí, fui con la lección aprendida tras la experiencia del anterior trash entre amigos y me casqué el copazo antes de entrar a los Callao. No voy a contar nada de lo que salió allí. Solo que NADIE se llevó el micro a mear esta vez y que desde el viernes no puedo dejar de canturrear Anthony & the Jonhsons. Daños colaterales. Eso y las copas completamente necesarias y más justificadas que los desnudos de Medem que vinieron tras el Apocaelipsis. Luego quitarán El caballo de Turin de las carteleras y yo seguiré viendo canela de la buena, pero es lo que hay. 

Así pasa, que es lunes y no he ido a clase. Es que there’s someone.

Feliz semana.