Reconstruyendo

Paulina me espera al pie del templo Jing’an con ojeras de meses y una sonrisa borrosa. Viene de Corea, concretamente del festival de cine de Busan, donde entre otras muchas cosas se ha tomado un café con Kim Ki Duk, la muy cabrona.

Antes de empezar a darme envidia y a desglosarme malas noticias, delante de una Tsingtao y una tapa hongkonesa, mientras unas señoras con pinta de darle al mahjiang todas las tardes nos atufan de humo y cloqueos, me pregunta que qué tal todo.

Bien, creo, le digo. Ahora vivo a quince minutos de aquí. Trabajo como una china mientras no me cancelen las clases. Miro mi cuenta de banco con miedo pero se me pasa cuando camino por estas calles. Estuve haciendo proyecciones para una institución pero mejor te lo cuento otro día. Empecé a colaborar con un espacio que se ha visto obligado a cerrar pero comenzamos un nuevo proyecto de cine ambulante en un carromato.

IMG_3066-0.PNG

Cuando tengo tiempo y hace bueno me subo por las paredes o camino por una cuerda floja.

IMG_3067-0.PNG

Ah, y no sé muy bien cómo ha pasado pero voy a hacer mi primera instalación el mes que viene. Ya veremos qué pasa.

Te veo bien, me dice ella. Cambiada. Será el pelo.

Ella derrama, como una riada, todo lo que ha pasado con KanKan y con ella desde que nos despedimos este mayo después de una celebración de cumpleaños en que me sorprendió con mi primer pastel en mucho, mucho tiempo. Llora. Abrazo su cuerpo menudo y lacerado de malas nuevas mordiéndome la garganta para no llorar también. Pero a Paulina no se le ha acabado la pólvora que brilla en sus ojos cuando habla. Paulina es capaz de encontrar en el infierno cinco inversores y cien productores y convencerles. Paulina me dice que cuenta conmigo. Que el festival de cortometrajes en el que llevábamos trabajando un año y del que se había derrumbado (o más bien nos habían demolido) una mitad puede seguir ocurriendo, si no en octubre en enero. Y yo le digo que mira, que a mí me viene mejor.

Nos esperan dos semanas de reuniones, planes, cafés, igual pocas horas de sueño y unas cuantas tiradas de pelos. Pero también serán días de dos amigas paseando por una ciudad que amamos y hacemos nuestra, y que verá, bien pronto, lo que somos capaces de construir partiendo de unas ruinas.

Anuncios

Guía de (cierra)bares en Shanghai

No solamente es poner la primera lavadora. O encontrar buenos amigos. O adaptarse al trabajo y al estilo de vida. O dar con un parque para leer a gusto una tarde de otoño. Una de las cosas que más en casa te hacen sentir es un buen bar. Un bar en el que pasarte media noche de cháchara descascarillando cacahuetes. Un bar en el que echarte al coleto una buena ginebra mientras oteas al (bello) personal. Un garito en el que dejarte las rodillas bailando hasta las mil. Es difícil, pero poco a poco se van encontrando.

Le comenté a Oriol, mente pensante detrás de la magnífica Chinalati, que me gustaría hacer una guía de los mejores bares en esta ciudad que tiene complejo de pija, de puta y de superficial, comparada con la “underground y auténtica” Beijing. Me dijo que vale, pobrecito.

Así que aquí estoy. Iré publicando mis hallazgos en cuanto a baretos documentándolos con batallitas, fotografías y demás, para demostrar que en Shanghai, aparte de beber vino con el meñique levantado, también sabemos emborracharnos con estilo.

Aquí va la primera de muchas. He añadido en la parte de Colaboraciones un botón con el nombre de la sección donde se podrán ir siguiendo.

Estén atentos.

Haciendo radio

Entre las muchas cosas que hice este verano, una fue ir con Pedro Toro a SER Henares para hablar sobre cosas chinas. Sólo teníamos veinte minutos así que nos liamos bastante y escupimos muchos nombres por minuto, pero creo que más o menos se nos entiende.

Yo no los he escuchado porque mi voz grabada me pone nerviosa, pero podéis descargar aquí los podcasts:

Rock en China*:

Donde nos pisamos hablando de bandas (expats y locales) que intentan hacerse un hueco, del sello Genjing Records y de la aún escasa escena independiente china.

http://www.ivoox.com/dtup-el-rock-chino-ese-gran-desconocido_md_2257657_1.mp3″ Ir a descargar

Cine en China: 

Donde desisto de convencer a Pedro Toro de lo guay que es Wong Kar-wai y mencionamos un par de títulos curiosones.

http://www.ivoox.com/dtup-cine-china_md_2334141_1.mp3″ Ir a descargar

 

¡Disfruten!

* Confieso que me colé (nerviosa, el directo, mi voz tiembla, cacareo, digo cosas sin sentido, babeo el micro, podría haber sido peor). Dear Eloise (亲爱的艾洛伊丝), el grupo pekinés del que hablo, sí que hacen conciertos… aunque no he tenido la oportunidad de verlos nunca. Y rabia que me da.

Crónica de una Brincadeira

Ha llegado el verano. Por los escenarios desmontables de toda España han ido desfilando, muertos de sed y hasta arriba de cualquier cosa, los componentes de los grupos indies más importantes de…

Espera, espera. Para. No, esto no iba así. A ver. La cuestión es que estamos hartos. Hartos de Pulp, de Placebo (sí, se puede estar harto de Placebo) y del revival del revival que provocará que dentro de veinte años no seamos capaces de recordar nada que sea plenamente nuestro. Hartos de que absolutamente todas las bandas nacionales que han presentado disco este año coincidan en prácticamente todos los festivales de la Península y que las bandas internacionales que se prestan a pisar el páramo patrio parezca que llevan once años sin una canción nueva. Y el caso es que puede que sea verdad.

Quien escribe esto es, ante todo,  carne de ciudad. Urbanita que pasea sandalias aerodinámicas por calles donde la única posibilidad de mancha es cerveza derramada o polvillo que se desprende de todo lo que hace arder el solazo de Madrid en pleno agosto. Quien suscribe es carne de verbenas de modernos, de saraos al aire libre y de festivales sobre asfalto. Es de esa clase de persona que tiene condenado al FIB y a los festivales playeros por una razón de nombre compuesto que se llama Golpe de Calor y prefiere apurar curro para llegar al SOS 4.8 en mayo sólo porque es primavera y porque el suelo, bendito sea, no levanta polvo. Aunque de eso ya hablaremos.

Se manejan varios criterios a la hora de elegir un festival. El principal es el cartel. Y después de barajar veinte carteles con nombres en mayúscula repetidos hasta el infinito, vi el cartel del Brincadeira. Y ya no miré más porque me quedé completamente noqueada. El iluminado que había reunido en un cartel a Status Quo con Cañita Brava elevado a la categoría de genio. Sí, todos tenemos un lado hortera y verbenero aunque sólo lo saquemos cuando toca De la Purissima en el Matadero, que nos conocemos.

En fin, la cosa es que no es para tanto. No es para tanto porque se lleva haciendo desde que existen las orquestillas, los artistas retirados y las máquinas de algodón de azúcar. El Rock in Cambre, que se venía celebrando desde hacía unos años, de carácter gratuito y que reunía grupos de, evidente y obvio, rock nacional etcétera y el Brincadeira, en Ordes, del mismo palo, se fusionan. Y el resultado es uno de los carteles más locos del año, sin contar con que en pasadas ediciones han llevado a Europe y a Locomía. Para allá que fuimos, acreditados por SER Henares, con una tienda Quechua 2’’ adquirida esa misma tarde en el centro comercial más monstruoso de España, además de una empanada de mejillones, un par de botellas de ginebra y una rata de peluche.

Esto fue lo que nos pasó.

Y pueden leerlo aquí (I) y aquí (II).

Radio, live transmission

No language, just sound, that’s all we need know, to synchronise

love to the beat of the show.

Joy Division

A partir de hoy empiezo a colaborar en La Furgo, que se emite  cada jueves en directo de 21:30 a 23:00.

Hablaremos de música, conciertos, grupos emergentes, grupos consagrados, amiguetes o de todo a la vez.

Y nada, eso. Que no cobro. Pero que espero que no me echen.

Perales del Río, baby

Nuestro nuevo mundo no tiene fronteras. La mejor muestra, quizá,  las franquicias de tiendas de moda, repetidas ad naúseam como en una rambla comercial eterna.

A pesar de todo, cuando recreamos la ficción de un encuentro [cuando creamos verano en enero] seguimos necesitando los símbolos, los motivos, esos nombres sugerentes: la toponimia del mito moderno. Ese mundo del que parecemos siempre desgajados. Ese mundo que hemos hecho nuestro a fuerza de imágenes, códigos y estados mentales que nos siguen sonando a lengua extraña y paraíso perdido.

Perales del Río. Por qué no.