Perales del Río, baby

Nuestro nuevo mundo no tiene fronteras. La mejor muestra, quizá,  las franquicias de tiendas de moda, repetidas ad naúseam como en una rambla comercial eterna.

A pesar de todo, cuando recreamos la ficción de un encuentro [cuando creamos verano en enero] seguimos necesitando los símbolos, los motivos, esos nombres sugerentes: la toponimia del mito moderno. Ese mundo del que parecemos siempre desgajados. Ese mundo que hemos hecho nuestro a fuerza de imágenes, códigos y estados mentales que nos siguen sonando a lengua extraña y paraíso perdido.

Perales del Río. Por qué no.

Podría tratarse de un fallo en el sistema

Atocha-sol

cercanías Atocha-Sol, Madrid.