Radio, live transmission

No language, just sound, that’s all we need know, to synchronise

love to the beat of the show.

Joy Division

A partir de hoy empiezo a colaborar en La Furgo, que se emite  cada jueves en directo de 21:30 a 23:00.

Hablaremos de música, conciertos, grupos emergentes, grupos consagrados, amiguetes o de todo a la vez.

Y nada, eso. Que no cobro. Pero que espero que no me echen.

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Es-postáculos y reconciliaciones

Supongo que va por rachas, pero después de varios meses cabreada con el mundo de las tablas en general por malo, rastrero, caro y vergonzante me he reconciliado con él de la forma más salvaje. Vamos, que con lo último que he visto me he tenido que comer todas las pestes que había venido echando y ahora llevo un par de días calladita y suave como el terciopelo de un telón clásico. 

El miércoles pasado me cayó una bendición en forma de entradas para Circa y a los diez minutos de espectáculo, sin saber muy bien cómo, estaba llorando. Aferrándome la piel de los brazos con las uñas. Sintiendo cada roce y cada agarre como si fueran míos. Estremeciéndome de un dolor con fondo de goce en las secuencias en que, en pareja, ella encaramada a unos afilados tacones que se vuelven estiletes o bien medio desnudos, con la carne tensa al aire, dialogan, discuten, se aman o se apoyan el uno en el otro en clave de porte, de columna o de desafiante figura.

No puedo ponerle más palabras a lo que ya acompañaron Sigur Rós o Serge Gainsbourg, porque no se me ocurren. Mejor pueden preguntarle a este señor por lo que vio su cámara. 

Y , después de írmelos perdiendo cada vez que venían de visita casi como si lo considerara un deporte personal, tenía muchas ganas a los Cheek by Jowl, a los que fui a ver el domingo y que estarán hasta el 21 de abril en las Naves del Español con Tis Pity She’s a Whore, del isabelino John Ford. Los de Declan Donnellan superaron todas mis expectativas. Más que nada porque, desde que te sientas delante de lo que, con la sobriedad de líneas del interior de un castillo en penumbra, hasta que se encienden las luces y desvelan una habitación teñida casi íntegramente en rojo, vas a asistir a casi dos horas de puro teatro orgánico, violento y desgarrado con las notas de humor justas para relajarte y no ver venir la siguiente bofetada. Hay sangre en escena. Hay visceralidad y vísceras, risas en mueca, pasión desatada, canciones y bailes, y un tono general en rojos y sombras que termina comiéndose las notas de pulcro blanco y que te recuerda constantemente que en cualquier momento puede salpicarte la violencia que se presenta en un texto fluido y plagado de cadencias.

Poder asistir a estas cosas es una maravilla. El problema es que sales sin poder articular una frase inteligente en varias horas. O en varios días. Así que, si ya han ido a ver Circa, o a los Cheek by Jowl,  y les apetece comentar alguno de los dos, me esperan hasta la semana que viene. Yo aún estoy como si hubiera sido a mí a quien rebanaron la lengua de un mordisco. 

Y sin embargo

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Y Demeter miró y dijo: <<es una persona delicada, una pequeña cosita: no como mis hijas de pechos profundos que juegan en los campos de Eleusis; se le ven todas las costillas; no merece la pena que baile en mi tierra de amplios caminos>>”

Isadora Duncan, La danza del futuro (1903)

Y aun así, atreverse.

De desazón y pudores

 

“De Shame no importan las mujeres que se tira Brandon en ese descenso a los infiernos tan aséptico como un preparado macrobiótico. No nos asombra que consuma  pornografía, sino que nos fijamos en lo poco que disfruta con ello. Brandon paga por un placer que no es capaz de alcanzar y cubre casi con resignación los gastos de una decadencia inofensiva.” (lee el resto de la reseña en El Tornillo de Klaus)