Dosmilcatorce

Al 2014 le pido un trabajo de verdad, un piso en el centro y unas cortinas bonitas.

Le pido conservar a mis amigos, que no sustituyan mis bares favoritos por restaurantes de estilo industrial y un festival de música en Japón o en Corea. Le pido aprobar con nota el HSK 5 y ese título de inglés que siempre dejo para pasado mañana. Le pido que no se separen mis grupos preferidos, que no se muera ninguna figura más de la juventud musical de mi padre, que mis amigas chinas se dejen de mandangas con eso de encontrar novio o marido, que Arcade Fire pasen por Asia, una cámara de fotos nueva y un par de vestidos y sombreros de otras épocas. Le pido aprender el dialecto local, más libros y cómics, seguir teniendo a Beijing como a un colega al que visitar siempre y que a mis alumnos les quede claro que España no es sólo toros, flamenco y paella. Le pido seguir con el KanKan Filmforum y con los proyectos para Inkside. Al 2014 le pido viajar muchas veces y sólo unas pocas sola. Al 2014 le pido estar viva, estar bien y poder dejar de pedirles dinero a mis padres. Le pido más ganas de retomar el piano, una cuerda floja, cumplir mis sueños y una primavera temprana.

Al 2014 le pido Shanghai.

Ya veremos. Feliz año nuevo.

De cómo un paquete de chicles cuesta lo que un menú del día o Guía para no arruinarse en China (I)

Pero en China todo es superbarato, ¿no?

Una vecina.

Pues no. Ya lo empiezan a decir por ahí y yo lo repito: China no es ninguna baratija. Y Shanghai menos. Y, como todo, depende. Depende del estilo de vida que lleves, de cuánto estés dispuesto a regatear, del mandarín que hables, del dialecto que chapurrees y, sobre todo, de tu pinta de chino.

Antes de seguir con este post, y entre fluctuaciones euro/yuan, fijaremos la medida estándar y aproximada de 1,20 €= diez yuanes.

Veamos ahora algunos contrastes entre lo que es caro y lo que es barato en China.

1. Beber es caro.

Teniendo en cuenta que en los restaurantes nadie te pregunta qué van a beber los señores, que por lo que tengo entendido la medicina china desaconseja beber agua fría durante las comidas (no sé si dice algo de la Coca-Cola que se pimplan los estudiantes) y que el concepto de bar aquí no existe, beber otra cosa que la cerveza local resulta tan caro como en España, o más.

Sobre todo porque el concepto “vamos a bebernos unos vinos/unas cañas en este bar cutre” tampoco existe. No hay bares cutres. Hay restaurantes cutres y baratos a los que además te puedes llevar la bebida de casa pero de eso ya hablaremos. En cuanto al bebercio laowai, cerveza de grifo y botellines de marcas (también hablaremos de las cervezas) que no dejan de ser de importación en su inmensa mayoría y que en los bares fluctúan entre los treinta y los cuarenta yuanes.

Beber vino es aquí una pijada sólo posible en seudobodegas ídem (a partir de 30/40 yuanes el vaso y la botella no lo digo que me da la risa) y todos los combinados baratos (entre diez y cuarenta yuanes) contienen un ingrediente secreto común desvelado a la mañana siguiente: matarratas.

Es decir, podéis beber como Asiasmus o beber como personas de bien en coctelerías de calidad y bares fancy. Y eso cuesta dinero, amigos. Welcome to China.

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Aferrada a mi Emerson en el Constellation, una de las mejores coctelerías de Shanghai. 70 yuanes.

Algunas soluciones para seguir haciendo el laowai:

  • Moderar las salidas nocturnas. Aunque eso decimos todos hasta que recordamos lo baratos que son los taxis.
  • Para caprichitos esnobs de diario, algunos preciosos ultramarinos situados en puntos estratégicos de los barrios extranjeros que te permiten comprar la cerveza de importación a unos 15/20 yuanes (es decir, mitad de precio) y bebértela en las mesitas de fuera mientras lees al sol. Hasta puedes comprar cacahuetes y todo.
  • El combinado Family Mart (el 7/11 chino, para que nos entendamos) + Tsingtao a tres yuanes + buen tiempo + beber por la calle (sí, me han leído bien: beber por la calle. No me han dicho nada jamás. Ni a mí ni a nadie. Tampoco se me desmadren, eso sí).
  • Las benditas Happy Hour (descuentos de hasta mitad de precio en horario afterwork expat) y promociones por días (sí, amigos, esto parece un Erasmus continuo, con Lady’s Night, Pizza Tuesday y Margarita Monday).
  • Las inauguraciones de exposiciones, conferencias y demás eventos de cultureo. Porque lo del vino gratis es universal. Y el gorroneo también.

Nada más por el momento. Aviso a los amantes del vino con economía ajustada, vayan acostumbrando su paladar a los caldos chilenos. Les puedo decir que están buenos y son los más asequibles. De los otros ya les contaré cuando sea rica y pueda pedir en los bares botellas de champán francés decoradas con bengalas. Mientras, bueno, la Tsingtao se deja beber…

Próxima entrega: el transporte.